Las herramientas básicas del pintor

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No hay mucho que aclarar, un pintor puede trabajar con herramientas muy sencillas y económicas, un par de puntos a favor. Pero sin duda la mejor calidad de estas herramientas y el usar las indicadas en cada caso mejora el acabado de nuestros trabajos considerablemente.

Las brochas o pinceles

El pintar con brocha es una de las tareas más comunes, pero sin embargo no suele dejar una película homogénea en la superficie pintada, sino que estriada por las cerdas de la brocha, más aún si la pintura no está debidamente diluida y no se posee experiencia en su uso. Por ello esta herramienta debe usarse solo en aquellos lugares donde el rodillo no puede llegar.

Para superficies donde se necesite un mejor acabado, como por ejemplo lo muebles es mejor utilizar una brochas de cerda natural o mejor un soplete o pistola neumática. Para pinturas de menos cuidado en paredes, superficies exteriores, recovecos, muebles de jardín el uso de la brocha es sumamente necesario.

Al escoger una brocha hay que tener en cuenta el ancho. De una gama de 20 a 100 milímetros el más apropiado para el tamaño de las superficies a pintar. Los de cerdas plásticas y gruesas son totalmente desaconsejados, mejor inclinarse por cerdas suaves.

Los rodillos

El rodillo es el complemento ideal de la brocha, no solamente porque hace el trabajo más rápido, sino que también por dejar un mejor acabado si lo utilizamos de la forma correcta.

Hay rodillos de 3 cm hasta unos 25 aproximadamente, dependiendo de las dimensiones de la superficie a pintar. Y el material de la cubierta del cilindro es determinante. Los rodillos de pelo largo son exclusivos para pintura al agua y en paredes texturadas. Generalmente de poliamida, también los de pelo corto dejan una superficie más suave en paredes lisas.

Los rodillos de espuma es apropiado para productos sintéticas (esmaltes, barnices, lacas), su inconveniente es que aunque distribuya mejor la pintura deja burbujas de aire que pueden estropear el trabajo. Pero esto solo requiero un poco de práctica, durante las primeras pasadas se presiona el rodillo para que descargue el material, rematando con pasadas suaves distribuyendo el material y eliminando las burbujas.

En el mercado encontrarás rodillos especiales: algunos tienen una cubierta de telas apropiadas para lograr mejores acabados, especiales para esmaltes sintéticos o al agua. Otros de telas, espuma o caucho que imprimen patrones o texturas en las superficies pintadas.

Estas herramientas pueden durar por varias pintadas, pero eso no solo depende del uso sino también de su mantenimiento. El lavarlas correctamente una vez que se dejan de utilizar con agua si la pintura utilizada es al agua, o el diluyente utilizado para pinturas sintéticas.